Hasta hace muy poco la publicidad audiovisual era un servicio destinado a grandes empresas, marcas y organizaciones, dirigidas al gran público y orquestado en gigantescas campañas con presupuestos millonarios. Este planteamiento inicial ha ido evolucionando en los últimos años gracias a la multiplicidad de pantallas y la bajada de costes.

Hay que recordar que hasta mediados los 80 solo había una cadena de televisión. Posteriormente fueron llegando televisiones privadas, autonómicas y locales, que fueron incorporándose según ciudades y territorios a lo largo de los noventa y principios de siglo. En el caso de Mallorca, aunque la primera televisión local data de 1986, el Canal 4, solo es hasta 2005 cuando empiezan las emisiones tanto de [M] Televisió como de IB3. La pervivencia de Ib3 hace que realmente tenga sentido la publicidad audiovisual de ámbito local en la isla. Es también en este último tiempo en el que han ido difundiéndose cada vez más las plataformas de televisión a la carta que a su vez han ido segmentando la audiencia con sus canales especializados, iniciando un proceso que se antoja irreversible con la irrupción de Internet.

La formación de personas en el ámbito audiovisual y principalmente la reducción de costes en los equipos de grabación digitales a su vez supuso la proliferación de productoras por toda la geografía nacional y permitieron que también pequeñas empresas en sitios remotos tuviesen la posibilidad de promocionarse audiovisualmente tanto para emitir en televisiones locales y autonómicas como para mostrarse en monitores, ferias y presentaciones.

Así, de forma gradual el campo de la publicidad audiovisual ha ido incrementándose tanto en forma como en usos. Sin embargo en estos precisos instantes es cuando estamos ante el verdadero despertar del potencial de la comunicación audiovisual para la pequeña y mediana empresa…

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