En el contexto más adverso para las salas de cine aparece el primer cine cooperativo español con más de 1.300 socios. El modelo plantea la necesidad de un compromiso popular con el cine de autor y en

Cineciutat

Cineciutat

PIONEROS DE UN NUEVO MODELO

Ante el inminente cierre del único cine en versión original de Mallorca, un grupo de apasionados formuló un proyecto pionero en España: hacerse suyo el cine de forma cooperativa. Así surgió Cineciutat , todo un acto de fe en el Cine en versión original.

Su audacia coincide con una coyuntura nefasta marcada por varios hechos:

  • La piratería cinematográfica asciende al 74,8% según la SGAE o 536 millones de descargas anuales según la Fundación Ortega-Marañón
  • El aumento del IVA cultural (de 8 a 21%) hace de la experiencia, antaño popular, del cine un acto de lujo para una parte amplia de la sociedad. La caída de los espectadores en sala es del orden de un 8% anual desde hace un lustro.
  • El empobrecimiento de la televisión sometida a la tiranía de las audiencias que desde hace demasiado vienen practicando lobotomías al telespectador y que prevalecen comprar dos horas de pseudo-tertulias a programar dos de Cine. ¿Quién puede ser interpelado por un cine que formula preguntas cuando de la TV solo recibe chutes de somníferos? En este estado, ¿quién desea pagar 7€ por encerrarse en una sala a oscuras a vivir una experiencia que le remueve?
  • Es innegable que, por estos y otros tantos motivos, los cines de arte y ensayo han dejado de ser lugares concurridos. ¿Qué sentido tiene entonces un proyecto como el de Cineciutat?
  • En mi opinión el de la resistencia, cultural en este caso, de una marea social, que no acepta dejarse abatir, ni por la presión de intereses económicos, ni por los contextos adversos que nos tocan vivir, y que comienza a tomar las riendas de pequeños espacios de la cultura.

EL COMPROMISO DEL PÚBLICO

Ser socio de Cineciutat implica abonar 100€ al año a cambio de 1 entrada mensual y el resto de entradas a 4€. ¿Quién, tiene una mejor oferta? Ahora bien, el mayor obstáculo para que el proyecto funcione no es el precio, sino el compromiso.

Sin este compromiso de los socios, no hay estabilidad, y el futuro del cine corre peligro. No solo el del Cineciutat, sino de la proyección. Aquella experiencia única, inherente a la oscuridad de la sala; al confort austero de la butaca; a uno de los pocos lugares donde aun se guarda silencio, donde la obra no se interrumpe; y en que el ritual social de compartir una historia con desconocidos nos remite a un acto ancestral, comunal y para algunos místico.

El compromiso parece una virtud desfasada. Quizás son las prisas de los tiempos que corren, pero un poco más de compromiso fortalecería proyectos como Cineciutat y el de tantos espacios de la cultura. Por lo pronto, el antiguo cine Renoir de Majadahonda ha copiado el modelo mallorquín, y ha supuesto el reflote de su cine en versión original.

EL COMPROMISO DE CINECIUTAT

El compromiso del público con Cineciutat ha de ser recíproco. La directiva de Cineciutat no debe rendirse a las presiones del cine comercial ni de los monopolios de la exhibición. En el cine, como en la vida, las oportunidades cuentan, y mucho. La vida de una película está en juego en el primer fin de semana de estreno. El cine comercial dispone de muchas oportunidades, tantas como salas de multicines; el cine de autor y en versión original se cocina a fuego lento, con pocos ingredientes, pero su cocina solo osan probarla los que aceptan prescindir de extractos de fastfood. Sed coherentes con el cine de autor, sólo así, nosotros, mantendremos firme el compromiso por ese cine independiente.

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